Friday, September 30, 2011
Wednesday, August 31, 2011
Historia y Lucha (parte 1)
En lo personal no estoy a favor de las reseñas de libros, estoy a favor del incremento de la lectura. Pero bueno, tampoco estoy a favor de las críticas de arte y henos aquí...
Dentro del pleno contexto de la guerra fría, en 1973, Nicos Polantzas publica a través de la Editorial independiente Siglo XXI su compilación titulada "Historia del Arte y Lucha de Clases".
La introducción presenta una clara justificación de la temática tan rebuscada del ensayo, fundamenta sus opiniones iniciales y presenta algunos argumentos introductorios que serán develados con mayor detalle dentro de la obra.
El primer capítulo recopila y hace un intento por definir los conceptos de clase social, la lucha de clases, la superestructura, la ideología y la relación de ésta con las clases dominantes, las regiones y la representación de la imagen, desde el punto de vista semiótico, la obra. El segundo capítulo presenta al artista como el ente creador de la imagen y hace cuestionarse al lector sobre la veracidad de la labor creadora como comunicador indirectamente objetivo de una ideología, de una época, de su persona y de un medio. Propone un énfasis a la forma sobre el contenido, sin dejarlo fuera del análisis, pero sí en un segundo plano complementario para la visión general.
El siguiente capítulo, el tercero, determina el arte como extremidad inminente como la medida histórica de la civilización, por lo que se centra en la concepción de los hechos y la puesta en evidencia de existencia humana a través del tiempo y de la creación de una sociedad organizada. Asimismo se recalca el papel de la burguesía, desde una visión cuasi conspirativa, como factor de suma influencia en la labor artística.
Parte de hacer uso de palabras cultas y ensayadas sirve como herramienta para confundir al lector y darse el lujo de repetir premisas y argumentos, ensalzándolos en otra formulación. Particularmente desprecio el estilo academista, que cree que por decir las cosas a un nivel más técnico, demuestra más conocimiento, mientras que lo único que están haciendo es demostrar soberbia y denotar su postura y propia molestia ante las clases sociales. Muchos pueden escribir su mensaje con palabras rimbombantes extraídas de un diccionario, pocos pueden simplificar su mensaje para que este realmente sea entendido por las masas. Típicos academistas que no entienden que ante más conocimiento, más responsabilidad social de transmitirlo y menos de hacer alarde del mismo. No es lo que dice, es cómo lo dice. Las apariencias ante todo. Simple evidencia de la insatisfacción con la propia clase social y la ambición de pertenecer a la siguiente. Iluso al pensar que su redacción no lo delataría. Así que desde un inicio podemos notar su postura insatisfecha e infeliz, que afecta la objetividad de la obra.
Personajes que en teoría demuestran ser anticapitalistas y de izquierda, para buscar el ¨beneficio del pueblo¨. Pero que detrás del contenido de la palabra y en la insatisfacción ante su clase social, demuestran ser consumistas simulando izquierdistas a su conveniencia. Como diría Orson Welles, en Animal Farm, ¨todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros.¨ Hipócritas a su misma ideología. Parafraseando y pavonéandose en sí mismo y en lo escrito en otro de sus libros.
A medias del capítulo dos, cuando la molestia del estilo del autor, había quedado parcialmente asimilada, tratando de digerir el contenido y de buscarle algún sentido. Empecé a notar algunos brotes de ideas diversas desde el punto de vista en el que una obra de arte deja de tener un carácter subjetivo para pasar a representar una evidencia ideológica. Por lo que decidí darle una oportunidad al libro y plasmarme más abierta a los conceptos que pueda escarbar entre tanta palabrería. Por el momento dejó mi crítica de un lado y los espero en la siguiente parte de esta reseña para continuar nuestra crítica.
Y ¿quién lo diría? Un post sin fotos, ya qué..












